Catarsis: cualquier estado emocional extremo que resulte en renovación y restauración.
A lo largo de mi vida, he tenido dos o tres momentos catárticos, este último sin ser el más fuerte, vino en el tiempo perfecto para que me pusiera las pilas, tal vez si no hubiese aparecido una bendita (y muy dolorosa) hernia discal a mis 48 años, ahora no estaría haciendo cambios tan significativos.
El caso es que desde ese momento, mi vida se ha desarrollado así:
Incapacitación casi absoluta durante más de cuatro meses.
Peregrinación por diferentes clínicas y médicos que convirtieron mi piso en una farmacia.
Un atisbo de fisioterapeutas con unas sesiones reducidas por tener mutua.
Distintos profesionales de la salud a los que les explicas tu caso y lo primero que hacen es decirte su tarifa/hora.
Una maravillosa acupuntora, terapeuta, pero sobre todo persona, que se cruzó en mi vida.
No solo trata mi hernia, me acompaña a nivel emocional y nutricional.
Mi hernia desaparece por completo, pero después de abrir la Caja de Pandora (mucho que sacar), sigo en terapia con ella cada dos semanas.
También da clases de Chi Kung, me apunto.
Empiezo a buscar por mi cuenta información sobre la salud, sobre la nutrición, sobre la vida en general y empieza una nueva peregrinación, por las bibliotecas.
Y de las bibliotecas a llenar mi casa de plantas, a hacerme el pan, a descubrir la kombucha, las luces rojas, los podcast, el entrenamiento de fuerza, las setas chinas, el minimalismo, youtubers con vidas que parecen de dibujos animados, ritmos circadianos, duchas frías, la vida a las 5 h de la mañana, cintas elásticas que se enganchan en las puertas, que la leche lleva aceite...y PAAAAF!
Tenía que abrir un blog para vomitar todo lo que voy conociendo y experimentando a modo de diario, a modo de testamento vital por si algún día pierdo la memoria y me da gusto conocerme de nuevo.
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